Devocional día 15

¿Cómo puedo servir en amor?

Servir a otros en amor es saber soportar todo. Invertir tu tiempo, tu tesoro y tu talento por el beneficio de otras personas, sin esperar nada a cambio. Estar satisfecho con la labor realizada, aunque los receptores de ese servicio sean malagradecidos o no reconozcan tu labor. Lo importante es que entiendan que se trata de Cristo. Honra a Cristo con tu servicio, con tus buenas obras.

El servicio también está relacionado con ser bondadoso. Estamos en una sociedad donde hacer lo bueno está mal visto, es criticado y aún muchos se burlan. Para las demás personas, quienes no son hijos de Dios, esto que estamos mencionando es una total locura. Se enseña, que lo único que importa es la ventaja que logras sacar ante una situación, el beneficio personal, porque la filosofía de este mundo está encaminada a la satisfacción y felicidad personal a costa de los demás.

Pero el diseño de Dios es diferente. Cuando comienzas a ser bondadoso, a soportar todo, a no tener envidia, entonces marcas la diferencia en medio de un mundo donde nada de esto se encuentra. Allí trastornas el mundo, como lo hacían los discípulos del primer siglo. No solo lo anheles, no solo te lo imagines, sé parte de ese proceso en tu hogar, en tu iglesia, en tu lugar de estudio o trabajo. Este mundo está necesitado de bondad, de servicio realizado no para sacar beneficio personal, sino por la satisfacción de manifestar el amor de Dios depositado en su vida. Que vean a Dios en ti. Que anhelen lo que tú tienes que tanto necesitan los demás: Cristo.

El servicio sin jactancia y sin envidia, transforma cualquier ambiente. El desinterés lleva a acciones reales de amor y servicio. Cuando estás en este punto de crecimiento espiritual, entonces comienzas a ser el tipo de persona que no se ofende fácilmente, porque estás interesado en que los demás reciban una acción bondadosa. No te ofendes cuando no se trata de ti, pasas por alto la ofensa cuando sabes que se trata de honrar a Dios. Como aquella persona que todavía reclama beneficios propios, pues no ha entendido todavía de qué se trata y necesita tiempo para crecer espiritualmente.

Es tan hermoso servir a otros, porque ya no se trata de uno mismo, sino de expresar lo profundo del corazón de Dios. Cuando sirves con la actitud adecuada no hay jactancia ni prepotencia, recuerda que la actitud y la intención, cuentan. (1 corintios 13:4-7)


Reflexiona

¿Es el servicio una realidad en tu vida? ¿Estás listo para servir en el amor de Dios?

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