Devocional día 16

El servicio es característica del espiritual

Es frecuente considerar que quien se congrega por mucho tiempo en un lugar, ha aprendido más que aquel que lleva poco tiempo. En realidad, esto debería ser directamente proporcional, pero no es así. Aquellos que deberían ser maduros, espirituales y entendidos, en realidad se quedaron en su ego, títulos y beneficios personales. Esto no es lo que Dios espera de sus hijos.

Hablar como niños

¿Cuántas veces llegaste a la congregación y pensaste que debieron saludarte mejor o ubicarte en un lugar de prestigio en las primeras filas? ¿Criticaste al pastor por no saludarte en cuanto terminó la predicación? ¿Esperaste un nombramiento con un cargo que fue dado a otro y por eso te fuiste a otra congregación? Estos son actos de niños, que frecuentemente están acompañados de palabras de niños. Hablar como niños es reclamar cosas a tu favor como lo hace un niño que pide la leche, el juguete o el helado. Porque ese niño piensa que se trata de él, que el importante es él, si lo saluda alguien importante piensa que eso le da identidad, se toma un selfie y lo publica para que todos vean que es importante, cuando en realidad está mostrando que es un niño.

Los niños causan discusiones, desacuerdos, riñas, celos, críticas y pleitos. Los niños esperan todo a su favor y reclaman cuando las cosas no salen como ellos las planearon. Frecuentemente van de una congregación a otra, hablan mal de los pastores, de los líderes y diferentes ministros y asignaciones. Tienen opinión sobre todo y quieren tener siempre la razón. El problema está en mantenerse como tal, cuando ya debería dejar de hablar y actuar como niño.

Es tiempo de hacerse hombre

Crecer duele, porque demanda responsabilidad. Esto también se cumple en lo espiritual. Es más fácil pedir que los demás suplan sus necesidades espirituales, en lugar de aprender a hacerlo y ayudar a otros, pero es necesario. Nuestro diseño está para que crezcamos en lo espiritual y manifestemos el fruto del Espíritu en nuestras vidas. No hay razón que nos permita seguir siendo inmaduros espiritualmente. Si no es natural no crecer en lo físico, tampoco en lo espiritual. El propósito eterno de Dios incluye nuestra participación en servir a otros, por eso es necesario que lleguemos al punto de madurez que nos lleve a hacer aquello para lo cual fuimos equipados.

Reflexiona

Pide a Dios en oración que te muestre si todavía hablas y actúas como niño en lo espiritual. Analiza aquellas actitudes que ya no deben estar en tu vida y trabaja para cambiarlas. Cuando el carácter de Cristo se forma en ti, entonces tú mueres y él se manifiesta.


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