Devocional día 19

No escuchemos al diablo

Él nos acecha diariamente, así que luchemos en su contra. Cuando él o las circunstancias nos digan «no perdones», nuestra oración debe ser si Dios me perdonó, a pesar de que le fallé mil veces, perdonaré. Cuando la carne, el diablo o las circunstancias nos digan «critica», «habla en contra de...»; oremos. Tú que juzgas no tienes excusa porque en eso que le señalas al prójimo te condenas (Romanos 2:1). Oremos sin cesar; eso dice la Biblia.

Cuando el diablo o la carne nos diga «pelea», nuestra oración debe ser Dios pelea por mí porque «mía es la batalla», dijo él. Cuando nos digan «estás enfermo», «te duele todo», «quédate en la cama»; decimos no porque el Señor llevó mis enfermedades en la cruz. Cuando el diablo nos diga «roba», «miente porque te meterás en problemas»; declaremos no, Satanás es el padre de la mentira y no soy su hijo, sino de Dios, la luz y la verdad, por eso vivo una vida transparente.

Si tomamos tiempo para analizar lo que pensamos, sentimos o hacemos, nos daremos cuenta de que somos influenciados por el enemigo más de lo que creemos, controlados por la carne más que por el Espíritu y atraídos por el mundo más que por la iglesia. Hagamos la tarea y seamos conscientes de que la influencia del enemigo es fuerte, por eso, siempre preguntémonos ¿ese pensamiento viene de Dios, la carne o el mundo?



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