Devocional día 20

¿Cómo ganar la batalla?

La única manera de vencer los dardos del diablo, la carne y el mundo es orar. Al hacerlo cambiamos los pensamientos negativos por los de Dios, renunciamos a los sentimientos malos por el fruto del Espíritu y reemplazamos el pecado por la voluntad del Señor. Entonces, ¿qué pide Dios cuando nos dice que oremos en todo tiempo?, ¿será que se refiere a una vez al mes, todos los Miércoles, todos los días o las veinticuatro horas y siete días de la semana? Orar en todo tiempo es vivir en el Espíritu. Gálatas dice que andemos en él y no satisfaciendo los deseos de la carne (Gálatas 5:16).

Cuando una persona vive..., respira, es decir, inhala y exhala aire. Así es la vida en el Espíritu. Constantemente inhalamos ataques del diablo, pero debemos exhalar oración a Dios. Andemos pensando atentamente ¿eso fue un dardo del enemigo? ¡Lo reprendo! En ese momento rechazamos el ataque que, aunque no podemos evitar, nuestra respuesta inmediata en oración nos da felicidad. Es como cuando el gigante Goliat menospreció a David: «¿Acaso qué soy —le dijo— para que vengas a mí con esa ridícula honda?». Pero David respondió «vienes a mí con espada y jabalina, pero vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos», y proclamó una palabra de fe al afirmarle que lo mataría. Eso es lo que Dios quiere, que declaremos Palabra ante el ataque del diablo.



Es necesario que estemos atentos, pero antes, una aclaración: no exhalamos contra los que nos atacan, la lucha no es con ellos, sino con el enemigo. En esos casos oremos y declaremos no acepto ninguna maldición que proclamen sobre mí.

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