Devocional día 21

Oremos en todo tiempo

Cuando somos conscientes de cómo nos ataca el diablo y de inmediato exhalamos una confesión de fe, ¡oramos en todo tiempo! Eso hago desde hace un buen tiempo porque, por que he pasado por pruebas y por eso hablo de guerra espiritual: Dios me mostró que tenía que vencer en la guerra. «¡Gana en silencio en las circunstancias y en oración en lo secreto!». Por eso, cuando en el caminar diario el diablo nos acusa, hace que nos sintamos indignos, nos condena, dice que no merecemos alzar las manos ni servimos para nada, incluso dice audiblemente «eres una mala mujer», «un vago», «un sinvergüenza»..., lo siembra como un pensamiento: «no puedo», «no soy capaz» o nos maldice con groserías. Inhalamos la acusación, pero debemos exhalar nuestra posición en Cristo: ¡soy hijo de Dios!, ¡santo!, ¡perdonado!... ¡Que esa sea nuestra oración permanente! Si segundos después de pronto inhalamos tristeza, dolor o depresión, nuestra confesión debe ser algo como el Señor es mi fortaleza, recibo un bautismo de gozo, y alabar. Cuando inhalamos temor o intimidación: «¡no puedo!», «¡ella es mejor!», «¡no eres nadie!», «¡él lo logró, pero tú no», inmediatamente expresemos confió en ti, Dios, sé que estás conmigo y tus promesas realizarán. Cuando inhalamos frustración: «no encuentro respuesta», «no veo salida», «esto empeora día a día», exhalemos la paz de Dios y clamemos el nombre de Dios Shalom. Cuando inhalemos ira, exhalemos perdón: en el nombre de Jesús lo perdono. (Santiago 5:15NTV)


Al comienzo no será fácil crear la disciplina o el hábito, pero si no nos cansamos, ¡será nuestro estilo de vida!

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